miércoles, 6 de mayo de 2009

El libro de los seres imaginarios

El Kagmid, cuyo nombre en sánscrito significa "el que camina eternamente", aparece con relativa frecuencia en la literatura brahmánica. Los Upanishads lo mencionan con insistencia, unas veces creados por Vishnu para conservar el orden del mundo, otras enviados por Shiva como azote de la humanidad.
Según la tradición el Kagmid nace en las cimas más altas del Himalaya, y su vida consiste en una continua peregrinación en busca del mar, en el que se sumergen al llegar hasta morir ahogados en sus profundidades y desaparecer en las fosas abisales. Según Tadmahi, asceta brahmánico del siglo VI a.C., el Golfo de Bengala es una concesión hecha por el dios Brahma a los Kagmid para facilitarles su acceso a las aguas.
De tamaño no superior a una liebre y cuerpo plano, el Kagmid posee doce pequeños pies que mueve con dificultad, de ahí su lento peregrinar. Se alimenta de seres humanos, a los cuales devora desde los tobillos, sobre los que se lanzan con avidez. Ser presa de un Kagmid es considerado un honor, y aún hay quien pasa su vida en busca de uno de ellos para inmolarse y dar un salto cualitativo, de este modo, en la rueda de la vida.