Uno se pregunta cómo puede actuar siempre bien si ni siquiera sabe qué y cómo es ese bien que pretende alcanzar.
Toda acción es moral, desde luego, y como tal puede ser calificada de buena o mala, de moral o inmoral. Pero moral o inmoral, buena o mala... ¿para quién? ¿Para qué?
Creo que la sociedad ha llegado a tal nivel de complejidad, de división del trabajo y de las funciones y los roles de él derivados, que ni tan siquiera el imperativo categórico kantiano tiene vigencia: "Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal". Pero, ¿cómo puedes realmente pretender convertir cada una de tus acciones en ley universal si no estás seguro de que las leyes universales sean verdaderamente buenas?
Alguien dijo que no existía la justicia, sólo las leyes, y sólo cabe un segundo de duda al respecto para hundirse en los abismos y pensar que quizá todos seguimos el camino equivocado. Desde luego, no puedes pretender que todos actúen como tú, que sean como tú, porque llega un momento en el que tanto tú como los otros necesitáis ser diferentes.
Aún no ha podido encontrarse respuesta a la gran cuestión del ser humano desde el punto de vista moral, esto es, si el propio ser humano es bueno por naturaleza y corrompido por la sociedad o si, por el contrario, la sociedad le protege contra su propia naturaleza infame.
Y sin la respuesta a esa pregunta, cualquier intento de crear una ciencia del bien y del mal no será otra cosa que castillos en el aire, que hojas de papel lanzadas al vacío, porque el bien y el mal a la imagen y semejanza del hombre nunca llegarán a ser el Bien y el Mal con mayúsculas.
Alguien sostendrá que sólo Dios distingue entre el Bien y el Mal. Pero es que Dios también está hecho a la imagen y semejanza del hombre. El propio Kant, de hecho, a pesar de su fe, se pasó media vida buscando pruebas de su existencia, por si acaso la fe comenzaba a flojear en alguien.
Y, mientras tanto, intentamos hacer el bien sin saber qué es. Que cada uno busque su idea de Bien de la mejor manera posible. Tal vez ese sea el verdadero imperativo categórico, aunque no sea imperativo sino desiderativo, aunque no sea categórico sino relativo.
miércoles, 10 de junio de 2009