martes, 21 de julio de 2009

"Creo que soy misobio"

"Eh, tío" -me dijo el colega. "Odio ese tipo de animales que se creen que pueden hacer lo que quieran sólo porque pertenecen a una especie determinada y que, en teoría, cae simpática. Como las palomas, o las ardillas, traicioneras y avariciosas, como los loros insolentes, y ya no hablemos de los pavos reales que se creen los reyes del mundo, o de los perros que se te tiran encima a lamerte y a olisquearte.
Es como si un humano pensara algo así como: "Eh, tío, soy un humano, y sólo por eso soy superguay y puedo hacer lo que me de la gana", que alguno así hay. Pues no, así no funciona la cosa.
De modo que muestro desde aquí mi simpatía con las especies condenadas sin motivo, con las arañas, serpientes, cucarachas, insectos no coloreados, búhos, cuervos y otras aves de mal agüero. Aunque en el fondo tampoco estos me gustan.
No me gustan, en general, los animales. Me gustan tan poco como los humanos. Extiendo mi misantropía y me convierto en misózoo.
Aunque, a decir verdad, no me gustan los seres vivos en general. Añade, pues, a las plantas, y a los hongos y protozoos y otros unicelulares. ¿Existe la palabra "misobio"? Pues me define a la perfección".