Creo que estoy desarrollando una particular capacidad para olvidarme de la gente que se me cruza en la vida cotidiana, de sus caras y de sus nombres, como si mi subconsciente las catalogara inmediatamente de intrascendentes, de prescindibles.
En realidad, empiezo a creer en la metáfora utilizada en psicología que equipara la memoria humana al funcionamiento de un ordenador, y hasta puedo llegar a afirmar que mi disco duro está lleno con todos los datos, fechas, hechos, personas y personajes que se han cruzado en mi vida, en mis estudios, en mis recuerdos.
Por eso, para guardar datos nuevos, tengo que borrar los ya existentes. Es triste pensar que para recordar a una persona tenga que olvidar a otra de mi pasado, que para asimilar un hecho histórico tenga que eliminar otro, pero así es.
¿Y qué hago si no puedo seguir acumulando datos? ¿Me detengo y dejo de adquirir conocimientos? ¿Renuncio a mi pasado? ¿Me quedaré obsoleto cual Spectrum 48k ante las prodigiosas memorias Gb de los que me sucedan?
Pues, sinceramente, sin mi memoria no soy nada, así que para aumentar mi capacidad sólo se me ocurre instalarme un disco duro externo.
¿Cómo se conecta eso? Por más que me busco en la nuca y tras las orejas no encuentro una entrada USB...
domingo, 2 de agosto de 2009