domingo, 16 de agosto de 2009

Vivir en un planeta desierto estaría guay

Aunque quizá haría demasiado calor, no sé, aunque también podría ser un desierto helado, en realidad lo importante sería que no habría nadie a quien transmitirle las quejas por las temperaturas inmoderadas.
Eso para algunos supondría una auténtica tragedia, claro, qué impotencia, no poder quejarse ante nadie, pero en realidad yo creo que a medio plazo tendría un efecto balsámico, quiero decir que si no tienes a quién quejarte, las quejas se convierten en algo absurdo y sin justificación.
Sostengo con la vehemencia que sea necesaria la idea de que las quejas desaparecerían si desaparecieran las personas que las provocan, y que las reciben, las que las ignoran y las que les dan crédito.
Por eso vivir en un planeta desierto estaría guay, aunque hiciera demasiado calor. Da igual. Podría aplatanarme, y derretirme, y convertirme en una masa informe carente de energía y de voluntad, y lo haría sin emitir una sola queja...