sábado, 28 de noviembre de 2009

El otro Génesis

Y Dios dijo:
"Y, tú, Caín, ¿cómo te has atrevido a asesinar a tu hermano? Te condeno a vivir eternamente. Llevarás sobre tus hombros por los siglos de los siglos el peso de tus remordimientos y el dolor de estar vivo.
Y no sólo eso, sino que te verás obligado a alimentarte de la sangre de tus semejantes. Sangre ha sido tu pecado, sangre será tu penitencia".
Y Caín fue expulsado del pueblo de Dios, y se vio condenado a vagar por el mundo y a crear sus propias tribus, sus propias sociedades. Se encontró con Lillith, la primera mujer de Adán, castigada anteriormente, y con el otro expulsado, el Ángel Caído, el Lucifer prometeico.
Y viven eternamente, y se alimentan de la sangre de otros, y el dormir en ataúdes y quemarse ante la luz del sol vino con el tiempo, porque el ser humano necesita adaptar sus leyendas a sus miedos.
Apuesto a que los Cainitas siguen entre nosotros, y se les llame como se les llame esperan, con la paciencia característica de los inmortales, el momento en el que les sea devuelto su lugar en el mundo.