lunes, 8 de noviembre de 2010

Una noche cualquiera en el mundo de los poetas

He oído ruidos en el pasillo. Sin duda alguna. Parece claro que hay alguien ahí. Seguro que vienen a por mí. Siempre pasa lo mismo. Yo sólo quería unos minutos, relajarme, descansar, bajar los párpados y dejar fluir mis pensamientos, tal vez de esa manera pueda volver a escribir... sí, lo hecho de menos... aquella actividad frenética, aquellos versos que surgían como susurrados por la musa directamente en mis oídos...
Están forzando la cerradura, seguro. No se trata de alguien que anduviera de paso por el vestíbulo, ni de una visita accidental en la casa del vecino, ni del tipo del contador del gas, no, hay alguien al otro lado de la puerta y está intentando entrar.
A la mierda mis versos. Creo que esta será otra noche sin creación literaria. ¿Será que me estoy haciendo viejo? ¿Será que ya he agotado toda mi inventiva? Recuerdo cuando las ideas surgían de mí a borbotones incontrolables...
Un cuchillo de la cocina... no, mejor una varilla de hierro, en las cortinas puedo encontrar... no, qué narices, mejor la pistola del abuelo, seguro que todavía funciona, vaya reliquia, todo un trabuco de los de antaño... ya está, cargado y listo, a ver quién se atreve ahora a perturbar mis reflexiones...
Va a abrir, maldita sea, igual de todo esto saco un poema trágico, o uno de misterio, nocturnidad y seres demoníacos, como en el Romanticismo... ¿por qué todo me tiene que pasar a mí?
Decidido... me pongo detrás de la puerta y, cuando el intruso entre, disparo... está oscuro, pero errar el tiro es imposible... ¿y si es un ser sobrenatural?
¡Bang, bang!
Dios... la luz... dónde está la luz... mi mano... creo que me he disparado en la mano... jodido trabuco de bandolero... pero el intruso también ha caído, bien empleado le queda... ya está, esta es la llave de la luz...
Ups... este intruso... no es muy amenazador, desde luego... una chica... y tan joven...
Yo no quería, de verdad... pero creo que he matado a mi musa... no era mi intención, yo la estaba buscando y... me duele la mano, creo que me he volado un par de dedos o tres... joder, me he cargado mi inspiración, ahora que venía a por mí...
¿Puede volverte la inspiración una vez que has acabado con ella disparándole a bocajarro? ¿Y cómo escribo yo ahora con sólo dos putos dedos en la mano?