- No puedes pasar -le dijo el guardián.
Era, desde luego, un personaje extraño. No era una esfinge, tampoco un dragón, ni un monstruo con mil ojos que nunca duermen, ni un portero de discoteca, ni un policía local. Tenía un poco de cada uno de ellos, eso sí, una especie de esencia en la que se amalgamaban todas las posibles opciones que, de una manera o de otra, le vedaban la entrada.
- ¿Y si resuelvo un acertijo?
- No.
- ¿Y si te enseño mi carnet?
- No.
- ¿Y si me visto de etiqueta?
- No.
- ¿Y si digo las palabras mágicas?
- No.
- ¿Y si acabo contigo?
- Inténtalo.
El guardián le miró fijamente, y él palideció solo ante la idea de enfrentársele.
Lo mejor de todo era que ni siquiera sabía lo que había al otro lado. Debía de estar muy bien, cuando ponían en la puerta a un guardián tan escricto. Él solo sabía que había seguido su camino, y que este le había llevado directamente ante aquella entrada. Si no podía pasar, las otras opciones eran volver sobre sus pasos o pudrirse allí, quieto, ante el guardián.
- ¿Podré pasar alguna vez?
- No.
- ¿Y si espero?
- No.
- ¿Entonces?
- Que no puedes pasar.
Volvió a pensar que al otro lado había algo realmente bueno. El Destino le había llevado hasta allí, así que era su Destino cruzar aquella entrada. A no ser que el Destino le tuviera reservado un fracaso mayúsculo, un obstáculo insalvable, una entrada inaccesible y un guardián inclemente, que también podia ser...
Llegó entonces un tipo flacucho con cara de pocos amigos, se plantó ante el guardián, le miró de reojo y cruzó al otro lado. El guardián ni se inmutó. Luego llegaron una chica risueña, un perro lazarillo, un bufón de la corte, un tipo con pinta de ejecutivo, un calvo con gafas, un joven en bañador, un cura, un ciego buscando a su perro, un arbusto rodante y un melenudo que por lo menos pesaba doscientos kilos.
Todos pasaron con el beneplácito del guardián.
Él lo intentó de nuevo.
- ¿Puedo pasar?
- No.
- ¿Por qué?
- Porque no.
Al otro lado debía de haber, definitivamente, algo realmente bueno...
domingo, 13 de mayo de 2012