jueves, 30 de julio de 2026

Sospechosos habituales

    - Ayer intentaron robar. Aquí, en su empresa.
    - ¿Ah, sí? No tenía ni idea.

    El CEO de Weapons Corporation vestía de forma impecable. El agente Ruhrmann pensó que solo un botón de su camisa costaría más que toda la indumentaria que él mismo llevaba puesta en aquellos momentos.

    Su postura, sin embargo, era displicente. Le faltaba poner los pies sobre la mesa para resaltar el desprecio que la situación le provocaba.

    - ¿Y robaron algo?
    - No. El ladrón fue asesinado antes de poder escapar. Le dispararon.

    Un denso silencio se adueñó de ambos.

    - Era probable que así sucediera, ¿no? Si entras a robar a una armería...
    - El ladrón fue asesinado. A traición. Cosido a balazos.

    El CEO borró la sonrisa irónica que parecía natural en él y dibujó un rictus serio y trascendente.

    - ¿Me está informando de un robo en mis instalaciones o me está acusando de un crimen, agente?

    Ruhrmann tragó saliva. Siempre tragaba saliva antes de iniciar las hostilidades. Era su particular preparación para la batalla.

lunes, 20 de julio de 2026

¿Sabes de quién te hablo?

    - Estoy recibiendo amenazas.
    - ¿Sabes de dónde proceden?
    - De mi teléfono.
    - ¿Pero sabes quién las envía?
    - Si lo supiera, no estaría tan asustado.
    - Así que estás asustado.
    - ¡Coño, pues claro!

    Los dos guardaron silencio durante unos instantes.

    - ¿Qué tipo de amenazas?
    - Amenazas de muerte.
    - ¿Qué dicen, exactamente?
    - "Te voy a matar".
    - Ah, genial.
    - Para nada.

    Empezó a pensar que aquella conversación ni iba a ninguna parte, que no iba a ser fácil encontrar el origen de las amenazas y que aquel tipo, la víctima, era un bobo redomado. Podía ser tanto que se mereciera totalmente las amenazas que recibía, como que ni siquiera fueran amenazas, que lo estuviera entendiendo todo mal. A saber.

    Aquel verano iba a ser muy largo. Pero que muy largo...

jueves, 16 de julio de 2026

El inicio de la gran rebelión

    - Se acerca el avión.
    - Así es.
    - ¿Está todo en orden?
    - Todo en orden.

    La rebelión se había puesto en marcha escasas horas antes. Era necesario actuar con rapidez, pero también con precisión, pues el factor sorpresa era fundamental.

    Todos pensaban que aquel avión sería la prueba de que, al otro lado del mar, las cosas marchaban como tenían que marchar. Las noticias que sus tripulaciones trajeran consigo serían la guía que marcaría la próxima hoja de ruta.

    Tras un aterrizaje sin problemas, todos se acercaron a la aeronave para recibir a los héroes. La puerta se abrió y, en lugar de los esperados, salió una cohorte de enemigos armados hasta los dientes que empezaron a disparar a todos los presentes.

    "Caballo de Troya..." fueron las últimas palabras que se oyeron antes de que la masacre concluyera.

domingo, 12 de julio de 2026

El perseguidor perseguido

    Desafortunadamente, el objetivo se le estaba escapando. Ya ni recordaba por qué había iniciado esa persecución, aturullado por los trompicones, la respiración acelerada y la falta de oxígeno.

    Hubo un momento en el que lo vio tan lejos, tan imposible, que decidió ralentizar la marcha para terminar deteniéndose. Se llevó las manos a las rodillas, trató de respirar con normalidad y levantó la vista con signos de fracaso.

    Sucedió entonces algo inesperado. Allá, a lo lejos, el fugitivo también se detuvo. Pensó que también se habría cansado, y lamentó haberse rendido justo unos segundos antes. El otro se giró, allá, a lo lejos, y lo observó a él.

    Lo que vino a continuación, sin embargo, sí que lo pilló desprevenido. El fugitivo dio un paso hacia él, luego otro, hasta que resultó evidente que había iniciado nuevamente una carrera. Solo que, en esta ocasión, no huía, sino que se dirigía hacia él.

    Lo único que pudo hacer fue darse la vuelta y echar a correr por donde había venido, preguntándose de dónde sacaba fuerzas, si el otro tendría más reservas que él y, por supuesto, qué coño había pasado para resultar él, ahora, el perseguido.