Solo después de estar seguro de que el otro había pasado de largo se dispuso, esta vez sí, a avanzar.
Lamentablemente, en ese mismo momento observó que un grupo se le acercaba de frente. Los miró. Lo miraron. Gestos serios y ni una palabra. El tipo de gente que agradeces que pase de largo y se aleje de ti.
Sacudió la cabeza, ligeramente consternado. Ahora sí, no obstante, estaba dispuesto a comenzar el avance inexorable.
Levantó la cabeza para mirar el horizonte al que se dirigía y lo que vio lo dejó helado. Hordas de personas, un mar de gente caminaba hacia él. Era tanta que la masa humana se perdía en un punto de fuga indeterminado; tanta, que ocupaban todo el ancho del camino.
No arrancó; no avanzó. Quedó en suspenso, preguntándose si, tal vez, la cosa era que él iba en dirección contraria.
domingo, 20 de septiembre de 2026