jueves, 16 de julio de 2026

El inicio de la gran rebelión

    - Se acerca el avión.
    - Así es.
    - ¿Está todo en orden?
    - Todo en orden.

    La rebelión se había puesto en marcha escasas horas antes. Era necesario actuar con rapidez, pero también con precisión, pues el factor sorpresa era fundamental.

    Todos pensaban que aquel avión sería la prueba de que, al otro lado del mar, las cosas marchaban como tenían que marchar. Las noticias que sus tripulaciones trajeran consigo serían la guía que marcaría la próxima hoja de ruta.

    Tras un aterrizaje sin problemas, todos se acercaron a la aeronave para recibir a los héroes. La puerta se abrió y, en lugar de los esperados, salió una cohorte de enemigos armados hasta los dientes que empezaron a disparar a todos los presentes.

    "Caballo de Troya..." fueron las últimas palabras que se oyeron antes de que la masacre concluyera.

domingo, 12 de julio de 2026

El perseguidor perseguido

    Desafortunadamente, el objetivo se le estaba escapando. Ya ni recordaba por qué había iniciado esa persecución, aturullado por los trompicones, la respiración acelerada y la falta de oxígeno.

    Hubo un momento en el que lo vio tan lejos, tan imposible, que decidió ralentizar la marcha para terminar deteniéndose. Se llevó las manos a las rodillas, trató de respirar con normalidad y levantó la vista con signos de fracaso.

    Sucedió entonces algo inesperado. Allá, a lo lejos, el fugitivo también se detuvo. Pensó que también se habría cansado, y lamentó haberse rendido justo unos segundos antes. El otro se giró, allá, a lo lejos, y lo observó a él.

    Lo que vino a continuación, sin embargo, sí que lo pilló desprevenido. El fugitivo dio un paso hacia él, luego otro, hasta que resultó evidente que había iniciado nuevamente una carrera. Solo que, en esta ocasión, no huía, sino que se dirigía hacia él.

    Lo único que pudo hacer fue darse la vuelta y echar a correr por donde había venido, preguntándose de dónde sacaba fuerzas, si el otro tendría más reservas que él y, por supuesto, qué coño había pasado para resultar él, ahora, el perseguido.

jueves, 9 de julio de 2026

Encuentro inesperado

    Al doblar a esquina se lo encontró de frente, la pistola desenfundada, apuntándole al corazón.

    - ¿Y tú quién eres?
    - ¿No me reconoces? -respondió el otro, con aspereza. - Quizá te refresque la memoria... fue hace cuarenta años...

    Al oírlo, resopló.

    - ¿Cuarenta años? ¿Y cómo quieres que me acuerde de nada de hace tanto tiempo? Tú no estás bien...
    - Llevo buscándote todo este tiempo para cumplir mi venganza.

    Una ráfaga de viento silbó entre los edificios.

    - Demasiado tiempo para ejecutar una venganza. Debes de haber tenido una vida de mierda, chaval.

    El otro miró su arma, como si se estuviera planteando disparar rápido y evitarse las explicaciones previas.

domingo, 5 de julio de 2026

El santuario olvidado

    El pórtico era verdaderamente llamativo, con tracería de estilo gótico que cubría los arcos apuntados. Sutiles figuras de bestias y monstruos, talladas en altorrelieve, saludaban al recién llegado y le advertían sobre los peligros de traspasar el umbral y la veneración que se requería.

    Una vez atravesado el pórtico la luz disminuía y la penumbra daba al lugar el toque siniestro que tan bien se le acomodaba. A derecha e izquierda del vestíbulo de podían observar sendos sarcófagos. Sus pesadas tapas se encontraban desplazadas y, a través de las ranuras, dejaban atisbar el interior.

    El paso del aire a través de las junturas del artesanado remedaba un jadeo constante. Una presencia invisible parecía poblarlo todo, acechante, peligrosa.

    Se decía que, si un visitante, al introducirse en la nave central, notaba una fría mano apoyada en su espalda, no volvería al exterior. El visitante, entonces, quedaba condenado a vagar por las estancias del santuario, espíritu atrapado entre sus muros, para la eternidad.