jueves, 30 de julio de 2026

Sospechosos habituales

    - Ayer intentaron robar. Aquí, en su empresa.
    - ¿Ah, sí? No tenía ni idea.

    El CEO de Weapons Corporation vestía de forma impecable. El agente Ruhrmann pensó que solo un botón de su camisa costaría más que toda la indumentaria que él mismo llevaba puesta en aquellos momentos.

    Su postura, sin embargo, era displicente. Le faltaba poner los pies sobre la mesa para resaltar el desprecio que la situación le provocaba.

    - ¿Y robaron algo?
    - No. El ladrón fue asesinado antes de poder escapar. Le dispararon.

    Un denso silencio se adueñó de ambos.

    - Era probable que así sucediera, ¿no? Si entras a robar a una armería...
    - El ladrón fue asesinado. A traición. Cosido a balazos.

    El CEO borró la sonrisa irónica que parecía natural en él y dibujó un rictus serio y trascendente.

    - ¿Me está informando de un robo en mis instalaciones o me está acusando de un crimen, agente?

    Ruhrmann tragó saliva. Siempre tragaba saliva antes de iniciar las hostilidades. Era su particular preparación para la batalla.