domingo, 4 de octubre de 2026

Predicción

    Se plantó ante él, lo miró a los ojos y, sin mostrar signo alguno de alteración o nerviosismo, le dijo:

    - Mañana vas a morir.

    Y, sin decir nada más, se fue.

    El día siguiente fue el peor de su vida. Eterno, interminable. Solo respiró al llegar la medianoche. Se preguntó entonces por qué había hecho caso a las palabras de aquel loco insignificante que, probablemente, le hubiera dicho lo mismo a cualquiera que se hubiera cruzado en su camino.

    Tuvo la sensación de haber desperdiciado el día sumido en sus temores. Tuvo, además, la sensación de que podía haber muerto aquel día, sí, pero que también podía hacerlo el día que acababa de comenzar, o el siguiente, independientemente de predicciones dementes.

    Se llevó entonces la mano a la frente y, tras unos segundos de reflexión, concluyó que la vida era un continuo, diario, enfrentamiento con la muerte. Y se fue a la cama preparando la batalla del día siguiente.