martes, 17 de junio de 2008

Escepticismo contradictorio

He calculado que sólo creo la mitad de lo que leo. Las palabras reflejan pensamientos, y los pensamientos, en unas ocasiones, son confusos; en otras, mezquinos.
También he calculado que sólo creo el 10% de lo que me dicen. Las palabras son fugaces, efímeras, la mayoría de las veces improvisadas, incoherentes, plagadas de errores en el fondo y en la forma. Un gran número de ellas ni siquiera merece ser tenido en cuenta.
Sin embargo, no me ha hecho falta calcular para concluir que no creo nada, absolutamente nada de lo que escribo. ¿Por qué escribo, entonces?
Probablemente para hacer creer a los demás cosas que no me creo ni yo, como los pequeños diablillos que se te introducen en la conciencia y te susurran barbaridades, o como el genio maligno cartesiano.
"Para hacer creer a los demás cosas que no me creo ni yo"... Esa es también, casualmente, la razón por la que hablo...