Esta trama trajo a mi mente, de inmediato, la historia de Dorian Gray y su retrato, al que había trasladado todos los signos del paso del tiempo, mientras él permanecía joven, prístino e inmutable.
La idea de asociar tu vida a la existencia de un objeto es atractiva; la de que tu vida acabe con la existencia de dicho objeto, inquietante. Yo, por si acaso, he comprobado con mi alivio que mi reloj sigue funcionando.
Prefiero que sea testigo del inclemente paso del tiempo, antes que causa de su agotamiento.
jueves, 13 de octubre de 2022