domingo, 11 de enero de 2026

Solo una vez más

     - Dame un poco, por favor. Será la última vez...

     La verdad era que el tipo parecía desesperado. Ojos rojos, manos temblorosas, labios vibrantes... y un tono de voz que parecía mezclar el ansia con un inquietante fondo de amenaza.

     - No te conviene -le dije, cortante.

     Me miró de hito en hito, enajenado, como si no diera crédito a lo que le estaba diciendo.

     - Claro que me conviene, joder -me contestó, y ya antes de ese "joder" había yo percibido su tono imperativo. - A todos nos conviene. Es la poción mágica, maldita sea. Vamos, solo una vez más...

     Negué con la cabeza.

     - A nadie le conviene, porque luego todos piden más. Esta poción es una condena.
     - ¡Esta poción es la salvación!

     Y me agarró la muñeca con una rapidez y una fuerza que me cogieron por sorpresa.

     - ¡Fuera de aquí! -grité, en un último intento de intimidación.
     - No hasta que me des un poco más -dijo en un susurro, como amenaza definitiva.

     Utilicé mi mano libre para golpearlo en la cabeza con un objeto contundente, el primero que tuve al alcance. Cayó al suelo, inconsciente, con una brecha en la cabeza de la que no paraba de manar sangre.

     - Tuve que decidir, entonces, si le daba la poción y le salvaba la vida, o si le evitaba la condena de pasar el resto de su vida enganchado a ella.