Hablaba con calma, como si lo hiciera por boca de otros, como si ella no fuera más que un canal. La verdad es que quise preguntarle por su método, por las voces, cómo eran, qué querían, si las concebía peligrosas. Pero pudo más mi curiosidad egoísta.
- ¿Y te están diciendo algo de mí ahora?
Ella asintió.
- Las estoy oyendo en este mismo instante.
La invité a continuar con un leve gesto.
- ¿Y qué dicen?
Suspiró.
- Dicen que ya estás muerto.
jueves, 26 de febrero de 2026