Sucede que uno siempre tiene alguna cuenta pendiente, algún lugar desde el que podría recibir una llamada oculta que fuera esperada, deseada o, incluso, ilusionante. Así que descuelga el teléfono y escucha con atención.
Habría que realizar un estudio de campo concienzudo para determinar en qué porcentaje de estos casos descritos la llamada resulta ser, en efecto, basura. Pero la intuición nos dice que en un número muy elevado.
Sin embargo, el receptor de la llamada sigue descolgando, esperando con ilusión que, esta vez sí, sea la llamada esperada.
Como quien, día a día, durante años enteros, se asoma a la ventana esperando ver llegar, porque sí, esa gran noticia que cambie su vida para siempre.
lunes, 13 de abril de 2026