lunes, 17 de marzo de 2008

Tengo que ser más humano

Tengo que ser más humano, más respetuoso con el prójimo, tengo que intentar comprender a los demás, por más estúpidos que sean, y tengo que abandonar ya esa maldita costumbre mía de querer matarlos a todos, qué desagradable, si todos los que me rodean supieran lo que de verdad pienso de ellos ni siquiera se dignarían a hablarme, tengo que ser más piadoso, y más solidario, y mostrar con mayor frecuencia mi buen corazón, mi lado más optimista, mis ganas de ayudar a los demás.
Y tengo que dejar de odiarlos, que en eso consiste la humanidad, y tengo que dejar de desplazarme por el aire, y dejar de observarlos con mi visión de rayos X, y de fastidiarles con mi supervelocidad y con mis transformaciones, y dejar de convertirme, de tanto en tanto, en una bestia que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.
Tengo que ser más humano, desde luego, pero no encuentro la mejor manera de hacerlo. El entorno, desde luego, no contribuye a ello...

lunes, 10 de marzo de 2008

Un acero cortante a 1,80 m. del suelo

Imaginen que se les diera la posibilidad de asesinar a alguien. Nada de sangre, ni de investigaciones policiales, nada farragoso. Algo así como chasquear los dedos y, ¡plin!, de repente la persona que ustedes quieren desaparece para siempre de la faz de la tierra.
¿Han pensado ya a quien eligirían? ¿Al típico pesado de su entorno que no les deja en paz, al vecino o al jefe tocanarices, a algún personaje público famoso?
No sé, yo creo que elegiría a algún anónimo, alguien sin importancia, a los famosos y reconocidos ya los matarían los demás, porque este asunto hay que tratarlo democráticamente, claro, y todos tendrían derecho a elegir a una persona del mundo a quien eliminar. Algunos candidatos obtendrían millones de votos, otros sólo uno, pero todos acabarían por desaparecer.
La cuestión ahora es: ¿creen ustedes que, en caso de que se llevara a cabo semejante referéndum, ustedes sobrevivirían a las ansias asesinas de sus congéneres? ¿Ven ustedes, mirando a su alrededor, alguien que pudiera desear eliminarles?
Yo estoy seguro de no quedar con vida. No sé, sin embargo, quién pretendería ser mi asesino. Igual más de los que imagino...

martes, 4 de marzo de 2008

El museo de los hombres importantes

En el museo de los hombres importantes hay de todo. Allí se encuentran los grandes líderes, los modelos de masas, los ejemplos a seguir por generaciones y generaciones de adoradores. A su alrededor se congregan todos los visitantes, y cliquean sus cámaras de fotos para tener un recuerdo de su presencia junto a semejantes autoridades.
Pero, si nos fijamos con atención, en el museo de los hombres importantes se encuentran también hombres desconocidos, figuras anónimas, normalmente en rincones oscuros o en ángulos muertos para un visitante deslumbrado por la fama y la gloria. Son anónimos, sí, pero son importantes, pues, de no ser así, no estarían en el museo. En ocasiones, son los más importantes de todos.
Precisamente porque sólo fueron reconocidos por quienes tenían que serlo...

sábado, 1 de marzo de 2008

Días de vino y rosas

Pidió otro vaso de vino aunque sabía que difícilmente acabaría de bebérselo. Sólo con mirar el líquido rojo balanceándose en su recipiente, sólo con aspirar su olor, ya sintió ganas de vomitar.