- ¿A quién quieres que asesine?
Se había sentado junto a mí de forma aparentemente casual, como quien busca conversación en alguien sentado solo en una mesa contigua. Pronto me había comenzado a hablar de su labor.
- Elimino a gente molesta. Molesta para otros. ¿Hay alguien molesto para ti? ¿A quién quieres que asesine?
Cuando vio mi cara de sorpresa, decidió añadir alguna explicación extra.
- No sale muy caro, en realidad. Y yo actúo de forma rápida y limpia, sin problemas y sin burocracia.
No dije nada al respecto, pero me pregunté qué tipo de burocracia ahorraba. Supuse que las investigaciones policiales, claro. Me picó la curiosidad.
- ¿Y cómo lo haces?
Pregunté con total inocencia; no obstante, en cuanto mis palabras salieron de mi boca comprendí que, en el fondo, estaba mostrando interés en los servicios que ofrecía y, por consiguiente, interés, siquiera potencial, en hacer uso de ellos.
Tampoco me importó demasiado. De hecho, desde el momento en que me contó lo que hacía, mi mente ya había comenzado a construir una lista de posibles víctimas. Y la idea comenzaba a seducirme.
- ¿Podrías hacerme un dos por el precio de uno?
lunes, 23 de marzo de 2026