domingo, 6 de septiembre de 2026

Mira lo que tengo

    - Mira lo que tengo -me dijo, con un secretismo poco común en él, mientras miraba inquieto a uno y otro lado.

    Sacó entonces de su bolsillo una cajita forrada de terciopelo, y la abrió ante mí, como quien muestra una sortija.

    Miré.

    No me pareció nada interesante, a decir verdad. Una bola aparentemente de plástico, de color amarillo, como de un juego de niños, o de un parque de bolas.

    - ¿Y eso qué es? -pregunté, sorprendido.
    - ¡Baja la voz! -contestó él, haciendo aspavientos con las manos. - ¿Es que no lo ves? Por este objeto me estoy jugando la vida, maldita sea. Creo, de hecho, que me están siguiendo. Son tantos quienes quieren este objeto que, a no ser que se maten entre ellos antes, es muy probable que no vuelvas a verme. Estoy entre la espada y la pared, querido amigo.
    - Pues vaya -dije entonces.

    Miré el objeto. Seguía pareciéndome una bola amarilla de un parque de bolas infantil.