Luigi acudió. Estaba un poco harto de que el comisario jefe lo llamara "chaval", la verdad. Pero intuía que si decía algo las consecuencias iban a ser peores. Un carabinero recién licenciado no tiene mucho mando. De momento.
- A sus órdenes, jefe.
- ¿Por casualidad tienes un hermano gemelo?
Luigi se lo pensó unos instantes, no tanto porque desconociera la respuesta, sino por la posibilidad de que se tratase de algún tipo de bromita de mal gusto.
- No, jefe -dijo finalmente.
- Pues, entonces, tenemos un problema -contestó su jefe, y señaló al suelo, allí donde se encontraba el cadáver.
El equipo forense tomaba restos mientras el juez procedía al levantamiento del cadáver. Nada que objetar. Muerte por apuñalamiento. Las causas, y el culpable, todavía habían de ser determinados.
Luigi observó al muerto. La sangré le bañaba el pecho. Le habían apartado el pelo de la cara para mejor proceder a su identificación.
- Joder -gritó Luigi, que casi da un salto.
El rostro del cadáver que tenía delante era, sin ninguna duda, el suyo mismo. El del propio Luigi. Igualito.
- Pues eso -concluyó el jefe, sin tono de broma, en esta ocasión. - Si no tienes un gemelo, tenemos un problema.
domingo, 17 de mayo de 2026