domingo, 11 de enero de 2026
Solo una vez más
viernes, 9 de enero de 2026
¿Adónde quieres ir?
No me atreví ni a preguntar. El caso es que, en cuanto pulsé el botón, aquel vehículo comenzó a desplazarse a velocidad de vértigo. Yo, en su interior, observaba las calles, los edificios, dejándolos atrás cada vez con mayor rapidez.
Tanta rapidez que, a partir de cierto punto, toda la realidad comenzó a transfigurarse. Los objetos se alargaban, se deformaban y acababan convertidos en fogonazos de color. Vi la ciudad desaparecer ante mis ojos, y vi cómo en su lugar surgían, aparentemente de la nada, bosques de densa vegetación.
No tardé mucho en darme cuenta de que no había viajado en el espacio, sino que había puesto en marcha una máquina del tiempo.
Lo que no podía precisar era si había viajado el futuro, o al pasado. Hasta que los vi a ellos, abalanzándose sobre los protectores de la máquina.
miércoles, 7 de enero de 2026
Entre dos mundos
Dicen que los fantasmas no son corpóreos, que atraviesan las paredes, que podrías atravesarlos sin percibirlo, tan solo una extraña sensación momentánea de frialdad en el alma.
Por supuesto, no sirve de nada dispararles con un arma de fuego, pues la bala continuaría su camino sin alteración alguna.
Tienen suerte, los fantasmas.
Por eso, cuando me encontré ante aquella aberración que me apuntaba a la cabeza, no lo dudé. Levanté mi arma y le disparé. Cayó hacia atrás, herido de muerte. Por supuesto, él había tenido tiempo de dispararme pero, como suponía, la bala pasó por mi cuerpo sin dañarme lo más mínimo y se incrustó en la pared a mi espalda.
Confirmé, de ese modo, mi condición de ente no corpóreo y, al mismo tiempo, entreví un interesante futuro como detective, resolviendo misterios entre dos mundos.