- ¿Sabes de dónde proceden?
- De mi teléfono.
- ¿Pero sabes quién las envía?
- Si lo supiera, no estaría tan asustado.
- Así que estás asustado.
- ¡Coño, pues claro!
Los dos guardaron silencio durante unos instantes.
- ¿Qué tipo de amenazas?
- Amenazas de muerte.
- ¿Qué dicen, exactamente?
- "Te voy a matar".
- Ah, genial.
- Para nada.
Empezó a pensar que aquella conversación ni iba a ninguna parte, que no iba a ser fácil encontrar el origen de las amenazas y que aquel tipo, la víctima, era un bobo redomado. Podía ser tanto que se mereciera totalmente las amenazas que recibía, como que ni siquiera fueran amenazas, que lo estuviera entendiendo todo mal. A saber.
Aquel verano iba a ser muy largo. Pero que muy largo...
lunes, 20 de julio de 2026