viernes, 24 de marzo de 2006

Encadenados

Curioso fenómeno el de la asociación libre de ideas. Se trata, en efecto, de una muestra de libertad, de una capacidad que debería figurar como derecho en las cartas internacionales. Nadie es más libre, en cuanto individuo, que aquel que posee la capacidad y el espacio para enlazar ideas, porque sí, una tras otra, hasta formar cadenas tan largas como apetezca.
A veces los enlaces son lógicos, a veces inducidos, a veces irreales y a veces, sencillamente, inexistentes, a quién le importa, el caso es ser capaz de partir de un punto dado y alcanzar otro completamente diferente, tan alejado como insospechado.
La aventura de pensar. Cuántos aventureros han perecido en el intento, perdiéndose en senderos sin salida, encontrando muros infranqueables, siendo atacado por flechas invisibles. La clave, en cualquier caso, es ir dejando miguitas de pan para no olvidar el camino recorrido...
Conocí a un tipo que comenzó pensando en qué desayunaría y, a base de enlazar ideas, terminó solucionando el mundo en dos horas. Ni él mismo daba crédito a lo que había conseguido. Lamentablemente, había olvidado el trayecto y fue incapaz de reconstruirlo, así que fíjense, saber que el mundo tiene arreglo y haber olvidado la forma... El tipo, por supuesto, olvidó hasta su desayuno...