Si llega a saber que iba a resultar tan fácil, lo hubiera hecho mucho antes. ¿Por qué la gente no se lanza a venderle su alma al diablo? A fin de cuentas, no la usan para nada, no sacan partido de ella, la llevan como una pesada e insoportable carga de pecados, falsos arrepentimientos y remordimientos. La contaminan con su detestable devenir por la vida.
El diablo las acepta encantado y les da una utilidad definida. ¿Qué mejor sitio que el infierno para pasar las largas vacaciones post mortem? Por otro lado, era bastante evidente que iba a terminar allí tarde o temprano, así que para qué andarse con rodeos cuando la autopista principal es cómoda y el precio que hay que pagar por transitarla no es tan elevado...
Y, mientras esperaba tostarse al sol en las cálidas playas de las profundidades del averno, miraba a los demás por encima del hombro. Su vida tenía fecha de caducidad, pero hasta entonces estaría asegurada por la mejor de las compañías y, de este modo, iba a llegar a ser muy, muy feliz y poderoso como sólo quienes no tienen alma pueden llegar a ser.
viernes, 21 de abril de 2006