lunes, 8 de mayo de 2006

Fantasía borgiana

Tengo una fantasía en la que entro en una inmensa biblioteca repleta de anaqueles y estanterías. La sala parece infinita, y los volúmenes se apilan hasta donde alcanza la vista. Mi corazón comienza a acelerar su ritmo excitado ante la posibilidad de encontrar, en aquel maremagnum de tinta y papel, ejemplares únicos, incunables, manuscritos esclarecedores, rarezas bibliográficas dignas de museo. La posibilidad de sumergirme en mundos pasados me apasiona. Estoy convencido de que uno de aquellos libros cambiará mi vida y me mostrará la verdad sobre las cosas, y no quiero dejar pasar la oportunidad.
Elijo uno, al azar. Lamento poderosamente comprobar que se trata de un libro de apenas tres años de antigüedad, un best-seller que vendió toneladas en su momento pero que ahora casi nadie recuerda. Con una mueca de disgusto ante la ruptura del hechizo recojo el siguiente. Y el siguiente. Y el siguiente.
La biblioteca es infinita, pero juraría haberla recorrido prácticamente entera. No he encontrado nada que mereciera la pena. No sabía que pudiera existir tanta literatura banal y superficial. Debo encontrarme en la biblioteca de los best-sellers perdidos.
Ya me extrañaba que la buena literatura ocupara una infinitud de estanterías. Lo bueno es escaso, tendría que haberlo supuesto...