Intentó huir tan, tan lejos, que terminó por dar un giro completo y volver al punto de partida. Entonces comprendió que era mejor caminar hacia un sitio que hacerlo huyendo de él.
Buscó el lugar más alejado del universo. Iría allí, avanzaría con calma y cada paso que diese le acercaría más a su destino. Lo que dejaba atrás no sería más que una ínfima mancha en el horizonte que se dibujaba a su espalda.
Terminó por encontrar ese lugar dentro de sí mismo. ¿Hay acaso algún lugar más inaccesible? Mientras preparaba el equipaje, se olvidó de que su pasado derramaba ya sus primeras lágrimas de despedida...
viernes, 26 de mayo de 2006