martes, 27 de junio de 2006

Póngame un adjetivo, si es tan amable...

Ahora resulta que, con algo así como 150 años de retraso, me entero de que Rocambole era un personaje de las novelas del escritor francés del siglo XIX Pierre Alexis Ponson de Terrail. Más vale enterarse tarde que nunca, diría un alma generosa, pero lo cierto es que llevo usando toda mi vida el adjetivo "rocambolesco" sin saber en absoluto a qué se refería.
Debe de ser conmovedor encontrar tu nombre en el diccionario, pero no en una enciclopedia con otros tropecientos personajes, sino en un diccionario común, tu nombre convertido en un adjetivo que usará gente que ni siquiera supondrá tu existencia.
Posiblemente sea uno de los mejores homenajes posibles para las mentes vanidosas. "¿Qué quieres: una cena de despedida, tu nombre para una calle céntrica o un busto en el parque del pueblo?" "Pues... póngame un adjetivo en el diccionario, mejor."
Se trata de un privilegio al alcance de muy pocos. Encontré en el diccionario los adjetivos "platónico", "maquiavélico", "dantesco", "kafkiano", "marxista", "sádico", "masoquista" (pobre Barón de Masoc, siempre a la sombra del Marqués de Sade...). En conclusión, un grupo selecto de hombrecillos que pasaron a la historia. Ni que decir tiene que sería un placer unirse a ellos. El tiempo dirá...