lunes, 3 de julio de 2006

El monstruo que vive en mi armario

Ya no me da tanto miedo, pero eso no significa que haya conseguido que se mude. Sigue viviendo allí, acurrucado entre las sábanas de invierno y las camisas que nunca me pongo. Debe de ser un monstruo de pocas palabras, o un auténtico maleducado, porque después de varios años de convivencia continúa sin saludarme, y tan sólo percibo su presencia, cada noche, con sus brillantes ojos a través de la ranura de la puerta que entreabre con sigilo...
Ni saluda, ni sale a devorarme, ni grita para asustarme, tan sólo me sigue, me observa y desaparece con el alba.
Ya no me da tanto miedo. Su presencia, no obstante, me provoca cierta impaciencia... Ya va siendo hora de visitarle y preguntarle cuál es su secreto...