Sociedad del ocio. Sociedad de la libertad y el placer.
No cabe ninguna duda. La sociedad actual invita al hedonismo. O incita a él, mejor dicho. No hay más que mirar alrededor, a aquellos que son adorados, a su modo de vida, a sus deseos que, a la larga, se convierten en los deseos de la gente normal.
Eso sí, el placer que proponen como ideal sólo es alcanzable por unos privilegiados. Dibuje usted una sociedad donde el ocio y el dinero son las claves de la felicidad, hágasela tragar a toda una generación y después dificulte el ocio y retire el dinero de sus vidas. ¿Qué tenemos entonces?
Una generación frustrada.
Frustrada por no poder conseguir lo que otros le han dicho que había que conseguir para ser felices.
Un poco paradójico, ¿no?
Así que cada cual se refugia en los pequeños placeres, que para muchos constituyen la clave de la felicidad pero que a otros, a poco que se piense, no les sirve ni para levantarse cada mañana con una sonrisa...
domingo, 30 de julio de 2006