Decidieron que los días grises y las lágrimas acostumbradas desaparecerían para siempre. Le darían una oportunidad a la risa aún sin quebrar, a las ilusiones emergentes, a la vida.
Decidieron mirar el mundo a través de unas lentes de color de rosa.
Y era bonito.
Desafortunadamente, la realidad se encontraba más allá de las lentes, y el rosa no era, precisamente, su color favorito.
lunes, 28 de agosto de 2006