Noche oscura, silenciosa, tan silenciosa que se diría que la oscuridad ha absorbido todo rastro de vida. Casi lo agradeces. El mundo parece muerto, más muerto aún cuando abres los ojos y tu alrededor está tan negro como el infinito, y no hay quien te moleste con sus voces y sus impertinencias.
Sientes que te observan, y no importa, de hecho llega a ti la sensación de que eres tú quien te observas a ti mismo, tú en algún lugar exterior, tú con una sonrisa de complacencia.
De repente se enciende una chispa, y todo cambia de forma repentina, mil hipótesis se apelotonan para entrar en tu mente, y esta se abre para recibirlas como una madre acogedora. Saltarías de alegría y gritarías de placer de no ser porque prefieres guardar silencio, sí, que todo siga en silencio, que reine la oscuridad para siempre.
Y que el mundo siga muerto.
sábado, 5 de enero de 2008