jueves, 9 de agosto de 2012

Puertas

     - No lo puedo creer, de verdad que no lo puedo creer...
     El tipo se lamentaba en voz baja, amargamente. Había pedido una caña en la terraza y se había sentado en la mesa de al lado. Le vi tan triste y yo estaba tan ocioso que me interesé por sus circunstancias.
     Me contó que estaba en Tarragona, que conducía por Tarragona, conducía su camión.
     - Estupendo -le dije. - Estabas en la Costa Dorada y te has bajado al sur. Tampoco es tan malo...
     - No, no lo entiendes -me respondió. - Estaba allí hace cinco minutos.
     Ante mi extrañeza, me contó el caso.
     Conducía con destino a Castellón cuando atravesó una puerta interdimensional, un agujero de gusano de esos de los que habla la ciencia, más o menos a la altura de El Vendrell. El tipo aseguraba que no mentía en absoluto. En unos segundos apareció aquí, a mil kilómetros, mucho más lejos de Castellón de lo que estaba en un principio, por supuesto. Ante la imposibilidad de cumplir su horario de reparto, había aparcado el camión y se había bajado al paseo a pedir una caña.
     Le dije que me parecía una historia fascinante.
     - ¿Fascinante? Una mierda, eso es lo que es. Las puertas interdimensionales son una mierda.
     Y me contó que no era la primera vez, que la semana anterior había aparecido en la Bretaña francesa, y que hacía un mes y medio apareció en Bolivia, en Cochabamba, que montó un pollo allí con su camión, que tuvo que sacarse los billetes de vuelta, que no querían darle el visado, que tuvo que dejar el camión para que la embajada se lo enviara...
     - Bueno -comenté. - Al menos has caído en la Bretaña, que no está muy lejos... y Cochabamba debe de ser bonito... el día que caigas en Vladivostok...
     Me pareció que el chiste no le había hecho mucha gracia. Tal vez le gustaba Vladivostok, o Cochabamba no era tan bonito como yo creía. Se levantó y se metió en el aseo mientras susurraba algo así como:
     - Dios, nunca más, por favor, que no vuelva a pasar...
     Lo divertido de todo esto es que el tipo desapareció. Entró a orinar y no salió. Me asomé, curioso, a buscarle, pero allí no había nadie. Incluso busqué un camión aparcado por la zona que él me había señalado. Nada.
     Cada vez tengo más claro que entró al baño y apareció en Vladivostok, con camión y todo. He buscado alguna referencia al respecto en las noticias, algo en plan "Camionero español recorre 12.000 kilómetros sin darse cuenta", pero no he encontrado nada. Las noticias nunca cuentan nada interesante.