martes, 8 de diciembre de 2015

Llueve en el canal

Habían paseado por los jardines del Castillo Real y deambulado por uno de los palacios que la Corona había dispuesto en puntos estratégicos de la ciudad. Habían comido en los alrededores del parque de atracciones, ya centenario, visitado un par de museos y entrado en un par de iglesias.
- Se respira paz- comentó.
- Eso es el peso de quienes han pasado por aquí antes de nosotros.
No terminó de entender cómo podía ello ser así.
- ¿Y si aquí estallara una revuelta, una guerra, un enfrentamiento? El peso del pasado no podría darle paz.
- Se lo daría. En cuanto quisieras pensar en todos los grandes hombres que han pisado estas piedras, que han vivido aquí, que han visto lo que tú ves ahora con escasas modificaciones. Aquí descansaron, bebieron, respiraron, pensaron. Igual que nosotros, ahora. Cuando un lugar tiene historia, cuando pisas piedras que otros han pisado antes, algo conecta todos los momentos, el tiempo deja de ser determinante y se crea una especie de hermandad: la hermandad de quienes han compartido el mismo espacio en tiempos diferentes. Cuando eso se produce, las circunstancias concretas de un momento sólo son un peso más que añadir al conjunto. La Historia, al hacernos sentir pequeños, nos transmite paz, nos descarga de responsabilidad.
- ¿Somos, entonces, parte de la historia?
- Eres parte de la historia. Lo has sido siempre. Ahora, además, ayudas con tu presencia a dotar este lugar de magia.
- ¿Soy un mago?
- Eres humano...