John Thomas asesinó a dos personas antes de ser detenido por la policía. Sucedió en Detroit, en 1978. Los agentes tuvieron que acercarse a él por la espalda y derribarlo, pues Thomas se mostraba dispuesto a ofrecer toda la resistencia del mundo y, de ser posible, a seguir matando gente "hasta acabar con la humanidad".
Interrogado durante horas, John Thomas terminó confesando que obedecía órdenes. ¿De quién? "De la música disco", contestó.
Sucede que Thomas estaba convencido de que la música disco que escuchaba hasta la saciedad contenía órdenes directas que lo empujaban a matar a todo aquel que se pusiera por delante.
Sus palabras, curiosamente, no cayeron en saco roto. Se investigaron dichas canciones, se buceó en la industria de la música disco, en sus centros de distribución, en las discotecas. Era la época de la conspiración, y si los Beatles oídos del revés sonaban a satánico, si el Hotel California era una convocatoria para una misa negra, si las estrellas del rock jugaban con el diablo y Charles Manson convertía en realidad las peores pesadillas, si la llegada a la luna había sido un montaje y el ejército americano desplegaba en plena guerra fría todo su arsenal de espías psíquicos, alteraciones genéticas y técnicas de control mental sobre la población, ¿por qué no iba a contener la música disco mensajes subliminales?
Nada se encontró, no obstante. Thomas fue encerrado en una oscura prisión, donde aún permanece. Nadie volvió a matar en nombre de la música disco y la música disco murió por sí sola, de aburrimiento o, si se quiere, de éxito.
Cuentan que a Thomas se le ofreció la libertad vigilada treinta años después de su ingreso en prisión. Eso sí, si se mantenía alejado de la música disco que, por otra parte, ya no escuchaba nadie. Él se negó y, a cambio, pidió una bola luminosa para el techo de su celda y una buena colección de discos. No se sabe si por piedad, por curiosidad o por interés científico, pero la petición le fue concedida.
De modo que, en estos momentos, sábado noche, hay una prisión en Estados Unidos que contiene una celda en la que, rodeado de luces y brillantinas, un viejo preso contiene sus ganas de aniquilar a la especie humana mientras mueve el esqueleto al ritmo de los Bee Gees...
sábado, 6 de febrero de 2016