domingo, 4 de septiembre de 2016

Quién hizo qué

     Al otro lado de la puerta sobre cuya superficie rezaba "Miguel Estribas, investigador privado", podía ya palparse la tensión. Sorprendería al visitante, sin embargo, encontrar en ella a una sola persona, Miguel, sepultado en un montón de papeles y dossieres desordenados. Miguel resoplaba.
     - A ver, el caso del seguimiento al señor Rodelas, propuesto por su socio, Íñigo Andrés; el de la vigilancia a Jorge Hernández propuesto por su mujer, Angelines; el del supuesto falso suicidio de Tomás Morellas; el de los herederos de Martín Casquedo...
     Miguel se pasó la mano por el rostro en claro signo de desesperación. Lo peor es que no estaba repasando sus casos resueltos, sino haciendo inventario de los casos que tenía abiertos. Le hacía falta el dinero, y los clientes llegaban con tales necesidades, en ocasiones imperiosas, que era imposibles decirles que no.
     - ¿Quién mató a Valentín Rodrigo? Parece que su mayordomo,  Benito, aunque aún no tengo la prueba definitiva. Mañana hablaré con la sirvienta, que parecía saber algo. Por otro lado, el robo en casa de Santiago Roderales puede haber sido cometido por su propio hijo... eso lo ventilaré la semana que viene. En cuanto a la infidelidad del señor Mestre, es tan evidente como la de su mujer, pues son tal para cual...
     Miró el reloj. A sus días le faltaban horas. Quién le mandaba hacer varias cosas a la vez, maldita sea.
     - En resumen: Angelines robó el banco con su mayordomo, supongo... el señor Casquedo es infiel, aunque muriera hace quince años... Valentín roba a su padre; Íñigo Andrés sigue a Jorge Hernández... ah, no, lo sigo yo, qué demonios... Miguel Estribas quiere una herencia... joder, que Miguel soy yo...
     Cuando cerró tras de sí la puerta de la oficina lo tenía todo claro. Meridiano. Tenía clarísimo que no tenía ni idea de qué tenía que hacer, de por dónde iba a empezar y de quién había hecho qué...
     - Perra vida, la del investigador privado...