domingo, 11 de diciembre de 2016

La prueba final

- Ya estás preparado, mi discípulo -dijo el maestro con voz grave y tono solemne. - Largo ha sido el camino, duras las pruebas. Pero lo has conseguido.
     El discípulo miró al maestro con suma atención y ojos brillantes.
- Pero antes -apuntó aquel- es necesario que superes una última prueba. La prueba final.
- ¿En qué consiste, maestro?
     Este guardó silencio durante unos segundos.
- Tienes que buscar algo único. Único y eterno. Sal al mundo y búscalo. Luego has de volver aquí y mostrármelo.
- Claro, maestro. ¿Algo único y eterno?
- Así es. Algunos partieron y no lo encontraron jamás; otros, pasaron la vida buscándolo, y sólo cuando ésta se agotaba creyeron encontrarlo. Parte. Aquí te espero.
     El discípulo salió al amanecer. Llevaba poco equipaje y una segura determinación: la de no volver a ver a su maestro. Después de tanto tiempo de enseñanzas, aquella última prueba, cuyo cumplimiento podría llevar una vida, estaba fuera de lugar. No la culminaría.
     Si hay algo que hubiese aprendido en todo este tiempo era que las cosas, ni las buenas, ni las malas, duraban para siempre.