Cuando Dios terminó el universo, vio que faltaba algo. Había hecho todo lo que tenía planeado hacer, pero comprendió que, al hacerlo todo, había dejado algo sin hacer: la Nada.
- Hágase la Nada -dijo, entonces. Y la Nada se hizo.
Dios entonces contempló su creación. Por su puesto, no vio nada. Y entendió que era bueno.
Desde ese momento, Dios decidió que sería divertido jugar con sus creaciones, esto es jugar con la Nada. ¿Y si creaba unos seres que fueran Nada, que tuvieran una impresión equívoca del tiempo, que pensaran que de la Nada surgían y a la Nada se dirigían cuando, en realidad, ni el tiempo ni el espacio existían, puesto que todo era Nada, que creyeran que lo son todo cuando, en realidad, no son sino lo opuesto?
Creó, entonces, al ser humano. Tampoco es que viera que iba a ser muy bueno; pero, al menos, sería divertido.
lunes, 3 de mayo de 2021