- La verdad, querido, es que la poesía no existe. No, al menos, fuera de nuestras mentes. Queremos verla en un paisaje, en el detalle de una gota de rocío sobre una rosa; creemos percibirla en una frase, en un sentimiento; intentamos ponerla por escrito buscando combinaciones de palabras que desaten la magia. Pero no. La poesía solo está en nuestras cabezas. Y si decimos que hemos topado con ella, es porque estamos dando tintes de veracidad a lo que no es más que un espejismo, un fantasma, un producto de nuestra imaginación.
- Quizá por eso nos gusta; quizá por eso nos atrae. Porque no existe, porque es inalcanzable, inaprehensible, porque solo se reconoce entre los estrechos vericuetos de la propia mente. Si existiera de verdad, si pudiera verse, tocar, medirse, domesticarse, no sería poesía. Puede que la poesía no exista más allá de nuestras mentes. Pero la vida, sin las cosas que no existen, sería solo media vida. Y vivir solo en el mundo real, vivir a medias.
lunes, 19 de septiembre de 2022