El 23 de julio de 1909 se desató en el mar Egeo, cerca de una isla de nombre Skala, una tormenta eléctrica que, durante unas horas, tuvo en jaque a varios barcos de pescadores que habían salido a faenar con cielo claro y calma chicha, sin imaginar que poco después tendrían que poner en juego sus vidas. Diez de ellos murieron.
No tenemos registros de que se hubiera producido una tormenta eléctrica de similar magnitud en 1908. Lo que sí consta es el hecho de que el 23 de julio 1910 se desató otra tormenta de similares proporciones. En este caso, el número de pescadores fallecidos ascendió a 4.
Lo verdaderamente fascinante es que, desde entonces, cada 23 de julio se desata en el mar Egeo, cerca de Skala, la misma tormenta. Una y otra vez, durante más de cien años, los habitantes de la isla son testigos de tan puntual y peligroso fenómeno meteorológico.
Muchos se han preguntado, a lo largo de este siglo, por la razón de tan insólita situación. Habría que preguntarse, tal vez, qué sucedió en 1909, si es que fue esa la primera tormenta de la serie. Conociendo sus circunstancias, podría llegarse a comprender el porqué de la repetición del fenómeno. Por otro lado, cabe también preguntarse hasta cuándo continuará esta sincronía.
¿Nos encontramos, tal vez, ante la tormenta infinita?
Los pescadores de Skala, desde luego, lo tienen claro, y desde hace ya varias generaciones se abstienen de salir a faenar los 23 de julio. En su lugar, celebran en la isla una ceremonia de recuerdo a aquellos primeros fallecidos, y de veneración a quienquiera que sea el ser superior, el ente, la fuerza o el espíritu que provoca la tormenta.
domingo, 26 de marzo de 2023