domingo, 23 de abril de 2023

Creo que me he equivocado de casa

    Algo raro está pasando. Creo que me he equivocado de casa.

    La llave entró en la cerradura. Y giró. Y la puerta se abrió. No obstante, por alguna razón, tuve la sensación, en parte inexplicable, de que aquella no era mi casa.

    El vestíbulo se parecía al mío. Y el pasillo. Y el salón. Los recorrí pesadamente, mirando a un lado y a otro, sin apenas respirar. No podía quitarme de encima la sensación de estar invadiendo un territorio que pertenecía a otra persona.

    Fui a la cocina y abrí la nevera. Allí estaba la botella de agua, como la había dejado aquella mañana. La tomé y le di un buen trago temiendo que alguien entrara a toda prisa, quizá armado, preguntando alarmado quién era yo, y por qué estaba allí.

    Me acerqué al dormitorio. Tendría que echarme a dormir. Aunque terminara siendo despertado de forma violenta por alguien que me consideraría un intruso.

    Aquella era mi casa, en efecto. Pero no era mi casa.

    Me asomé con cuidado. Había alguien en mi cama. Era mi cama, pero no era mi cama. Traté de acercarme sigilosamente, en total silencio, para no despertarle. No lo conseguí.

    Aquella persona sintió mi presencia, se despertó asustado, encendió la luz a toda prisa, me miró.

    Nos miramos.

    Aquella persona que dormía en la cama era yo.

    Era yo, pero no era yo.