Una vez escribí El origen de la tragedia. Fue hace ya mucho tiempo. No recuerdo si, por aquel entonces, yo ya sabía que Nietzsche había escrito El origen de la tragedia más de cien años antes. En realidad, creo que el filósofo alemán, que tituló su obra de varias maneras a lo largo del tiempo, preferiría como traducción "El nacimiento de la tragedia" (Die Geburt der Tragödie, en su original), pero ya se lo han publicado de tantas formas que, probablemente, habría llegado el punto en el que le daría igual.
Pocos años después, de hecho, comenzaría a mostrar los primeros síntomas de demencia.
El caso es que yo escribí El origen de la tragedia mucho después de Nietzsche, pero hace mucho tiempo. Tanto tiempo que creo que es evidente que la tragedia ya no solo se ha originado, sino que está en pleno desarrollo, y en imparable evolución.
Así que pongámonos la máscara de tragedia y preparémonos para una experiencia catártica de magnitudes globales, porque nos acercamos, cada vez más, al clímax.
Nietzsche, en su tumba en la iglesia de Röcken, se está partiendo de risa. Una risa, por cierto, que tiene tanto de apolínea como de dionisiaca.
lunes, 10 de abril de 2023