Nunca la expresión "va a caer un chaparrón" provocó tanto miedo.
Algo pasa en las capas altas de la atmósfera. Algo cuyo origen desconocemos, que no sabemos cuánto va a durar, pero que está cambiando nuestro modo de vida y la forma en la que nos relacionamos entre nosotros, y con nuestro entorno.
De un tiempo a esta parte llueve metal. Gruesas gotas de un peso considerable que, al ser precipitadas desde los cielos, adquieren velocidad y penetran en la tierra, o en lo que se les cruce por el camino, como proyectiles.
Lamentablemente, no se trata de metales ligeros, sino de pesamos trozos que, al azar, destrozan vehículos, terrazas, cabezas, y dañan construcciones, calzadas, puentes, mobiliario urbano.
Una previsión de lluvia, de un tiempo a esta parte, se ha convertido en una alarma que obliga a todos a esconderse en búnkeres. Eso sí: las nubes, en el momento previo a la precipitación, con esas reverberaciones metálicas, nunca fueron más bellas.
lunes, 1 de mayo de 2023