He soñado que estaba hecho de goma. Creo que ha sido a causa del despertador, que sonaba y sonaba, y yo no quería levantarme, así que estiré el brazo, y el brazo no llegaba, así que lo estiré más, y ya llegué.
Luego pensé que lo había estirado de una forma sobrehumana.
Todo sucedía de una forma irreal, como en una duermevela. En el sueño yo iba recuperando la consciencia, poco a poco. Sin embargo, la fantasía continuaba.
Mis miembros se estiraban y llegaban a todos los rincones de la casa sin esfuerzo alguno. Preparé el café sin levantarme de la cama, lo agarré bien fuerte con ambas manos y fui recogiendo los brazos, con cuidado para no derramar el contenido de la taza. Me lo bebí, ya con los brazos en su sitio original.
Hice alguna prueba con mis piernas, y funcionaban de la misma manera.
Luego probé a estirarme las orejas; luego, a darme cabezazos contra la pared; por último, a saltar hasta golpearme contra el techo.
Cuando tuve claro que, definitivamente, me había vuelto de goma, salté por el balcón, reboté contra el suelo y así, botando y botando, me alejé hasta perder de vista mi casa.
Supuse, todo el tiempo, que seguía tratándose de un sueño. Un sueño extremadamente largo, y del que no terminaba de despertar nunca.
jueves, 11 de mayo de 2023