El tipo le dijo que era director de cine, que le había estado observando y que había decidido hacer una película sobre su vida.
- ¿Sobre mi vida? Pero mi vida es muy aburrida...
Siempre iba por ahí diciendo que su vida era aburrida, era una especie de penitencia autoimpuesta que le ayudaba a mantener los pies en el suelo, a derribar los castillos en el aire antes incluso de concluir los cimientos. Y la verdad era esa, su vida era decididamente aburrida, insulsa, tanto su vida presente como la pasada, al menos hasta donde alcanzaba a recordar. Y el futuro no era mucho más prometedor. Por eso le había sorprendido la propuesta del director de cine.
- Lo sé, precisamente por eso...
Y el tipo le explicó que el cine ya no quería grandes historias, que interesaba la gente normal, común hasta el hastío, una vida sin estridencias. Quizá era así porque el público se sentía mejor cuando veía en la pantalla caracteres frágiles, sin expectativas, o lo mismo era que el séptimo arte estaba en decadencia, quién sabía, él sólo quería hacer una peli y su vida era ideal.
Y aquel tipo, que siempre se había considerado aburrido y nunca se había cansado de decirlo se sintió mal al oír su propio discurso en boca de otro.
- Bueno, bueno, que mi vida tampoco es tan aburrida...
Y buscó tantas razones para convencer de ello al director que incluso se convenció a sí mismo.
La película, por cierto, no se rodó por falta de fondos...
domingo, 14 de octubre de 2007
lunes, 8 de octubre de 2007
El banquete
Alguien se está dando un banquete, un ágape extraordinario de índole platónica con todo tipo de manjares, naturales e intelectuales, y la compañía más selecta. Allí se reclinan, y conversan agradablemente mientras devoran con calmada delectación los alimentos que parecen surgir a su alrededor por generación espontánea. Cualquiera les diría habitantes del paraíso terrenal, algo oscuro, quizá, pero cálido y acogedor...
En mi interior alguien se está dando un banquete. Gusanos, tal vez, o bacterias impías, o espíritus que del más allá vinieron a habitar dentro de mí. Alguien se está dando un banquete, y yo soy el alimento...
En mi interior alguien se está dando un banquete. Gusanos, tal vez, o bacterias impías, o espíritus que del más allá vinieron a habitar dentro de mí. Alguien se está dando un banquete, y yo soy el alimento...
miércoles, 3 de octubre de 2007
El descanso del guerrero
Decir "no" una vez no es claudicar, ni rendirse, ni someterse ante los obstáculos y las inclemencias. Decir "no" una vez, en el momento adecuado, cuando el entorno, el cuerpo y la mente no andan sino a medio gas, es un gesto racional, un guiño al destino, es el descanso del dragón de siete cabezas que, habiendo perdido seis, pretende recuperarlas durante la noche, es la estrategia del general que quiere hacer pensar al enemigo que sus fuerzas han declinado, es el respiro que se toma el guerrero para, tan pronto como sea posible, volver a resurgir como el ave fénix más poderoso, cargado de ansia, capaz de llevar a cabo la mayor de las hazañas y, además, disfrutar con ella.
jueves, 27 de septiembre de 2007
La superdecadencia
El superhéroe salió preocupado de su visita al médico. Siempre le pasaba lo mismo. Bueno, siempre no, sólo desde que, hace unos años, le recomendaron acudir al centro de salud con periodicidad.
El doctor había sido tajante: "Tiene que cuidarse". Tenía el colesterol por las nubes, la ciática no le daba respiro y le molestaba la rodilla. "Comida equilibrada, ejercicio moderado y nada, repito, nada de actividades extraordinarias", había dicho.
¿Pero cómo iba a salvar el mundo en tales circunstancias? Si le desaconsejaban volar, levantar grandes pesos, correr a gran velocidad, ¿cómo iba a enfrentarse a sus archienemigos? La verdad es que estos ya estaban también algo deteriorados. El Dr. Sombra, por ejemplo, andaba fatal de la próstata, y Cerebro andaba recluido en no sé qué centro psiquiátrico.
¿Sería el momento de dejar paso a superhéroes más jóvenes y aguerridos? Con este panorama, no era de extrañar que su chica estuviera a punto de solicitar el superdivorcio...
El doctor había sido tajante: "Tiene que cuidarse". Tenía el colesterol por las nubes, la ciática no le daba respiro y le molestaba la rodilla. "Comida equilibrada, ejercicio moderado y nada, repito, nada de actividades extraordinarias", había dicho.
¿Pero cómo iba a salvar el mundo en tales circunstancias? Si le desaconsejaban volar, levantar grandes pesos, correr a gran velocidad, ¿cómo iba a enfrentarse a sus archienemigos? La verdad es que estos ya estaban también algo deteriorados. El Dr. Sombra, por ejemplo, andaba fatal de la próstata, y Cerebro andaba recluido en no sé qué centro psiquiátrico.
¿Sería el momento de dejar paso a superhéroes más jóvenes y aguerridos? Con este panorama, no era de extrañar que su chica estuviera a punto de solicitar el superdivorcio...