- Colecciono los cráneos de mis enemigos. Los tengo en la repisa, y los utilizo como vaso de cubata. Así recuerdo que intentaron acabar conmigo, y que no lo consiguieron.
Una sonrisa lateral y autosuficiente asomó en su rostro.
- Por cierto, no te he ofrecido nada, qué descortés. ¿Quieres tomar algo?
- Un cubata, no. Por favor. ¿Qué utilizas como vaso de chupito? No son parte de tus enemigos, ¿verdad?
Sirvió un par de chupitos en vasos de cristal de bohemia.
- Prueba este licor. Exquisito.
- ¿Sangre de tus enemigos?
- Te veo muy irónico. ¿No serás tú uno de mis enemigos?
- No, gracias. Aprecio mucho mi sangre. Y mi cráneo.
Quedaron mirándose a los ojos.
lunes, 1 de junio de 2026