domingo, 1 de julio de 2007

El mal

El mal durmió durante seis años. Quizá porque estaba cansado, porque todo termina por aburrir, por convertirse en rutinario, el mal decidió tomarse un período sabático, y se echó a dormir.
Despertó al séptimo año. Tenía los brazos entumecidos, la espalda dolorida y un indescriptible zumbido le golpeaba el cráneo desde dentro. La habitación se había llenado de telerañas que, desde las esquinas, tímidamente pero sin oposición, se habían atrevido a adentrarse en todos los espacios libres, dividiendo la realidad, con sus finos hilos, en una multiplicidad de figuras geométricas.
Despertó el mal y se asomó al mundo. Pensó que tendría que empezar de cero, habría que volver a tentarlo, a limar la nueva Edad de Oro que seguro que había surgido en su ausencia, pero comprobó que todo seguía igual, que sus aliados, los hombres, habían aprendido con tal constancia sus enseñanzas que eran capaces de hacer uso de ellas sin contar con su maestro.
El mal había trabajado tan bien su mundo que este se había tornado autosuficiente. Desde su ventana, observando su creación, se sintió orgulloso. Orgulloso y hastiado. Ya no tenía nada que hacer, no era necesario.
Por esa razón se volvió a su cama, y cambió su período sabático por una jubilación anticipada...

jueves, 28 de junio de 2007

Los servidores de Satán

¿Acaso creen que el diablo ha bajado los brazos? Ni mucho menos. Sólo ha cambiado de táctica. Sus servidores están por todas partes, y su número se acrecienta en progresión geométrica. Tan sólo tenemos que fijarnos un poco en la gente que nos rodea, en nuestros compañeros de trabajo, en el camarero que cada mañana nos pone el café demasiado caliente, en el cartero que siempre nos visita cuando no estamos, en el alcalde de nuestro pueblo. Echen un vistazo a su alrededor y verán que el Infierno no está tan lejos como imaginamos.
Otra cosa es que terminemos por acostumbrarnos a las temperaturas elevadas y a las microtorturas cotidianas, que las prefiramos frente al asueto y la mojigatería celestiales.
De hecho creo que el vecino de al lado es uno de sus lacayos. Lo he reconocido por las patas de cabra, y por esas protuberancias en la frente, y por ese inconfundible olor a azufre que deja en el ascensor cada vez que lo utiliza...

domingo, 24 de junio de 2007

El ahorcado

"La fe lo puede todo. Sólo necesito de ella para salvarme", pensaba el reo mientras colocaban la gruesa soga de esparto alrededor de su cuello. Los ojos del verdugo parecían reflejar compasión a través de los escuetos agujeros de su capucha negra. Las multitud gritaba enfervorecida, deseosa de ser testigo de una justicia que no comprendían aplicada sobre un sujeto del que, tal vez, ni siquiera supieran el nombre. Los jueces, con el rostro grave al que obligaba su profesión, esperaban sobre el estrado la consecución de su sentencia.
La fe lo podía todo, de modo que el reo tuvo fe. Deseo su salvación con todas sus fuerzas, la llegada del milagro, al perdón in extremis, la repentina aparición de un Deus ex machina inesperado que le sacara de aquel trance, un huracán, un rayo, un ángel salvador. Lo deseaba con tantas fuerzas que sus ojos se cerraron al exterior, sus oídos se taparon al griterío y su mente se concentró hasta tal punto en su petición que apenas percibió, ni ella ni el reo al que daba vida, como la plataforma se abría, y la cuerda se tensaba, y el aire dejaba de pasar, venas hinchadas, rostro morado, balanceo inerte.
Cuando lo descolgaron su gesto era aún pensativo, parecía escrutar entre las sombras un amago de esperanza, y su ceño se fruncía como si llamara, en un último intento desesperado, a los poderes sobrenaturales.

jueves, 21 de junio de 2007

Ángulo inverso

Me pregunto si mi vida no será una repetición. Sucede que estoy comprobando que todo lo que pienso ya lo había pensado otro antes, y todo lo que hago ya lo había hecho otro, y todo lo que digo, por supuesto, ya estaba dicho, y probablemente con palabras más certeras, y, lo que es más preocupante, en ocasiones he sido yo mismo quien lo había pensado, hecho o dicho, solo que no lo recordaba.
Es posible que viva en un remake, una de esas aburridas versiones que no sirven para nada y de las que todo el mundo conoce el final, por predecible y por repetitivo. Todas las pruebas apuntan a ello. Mi vida ya ha sucedido, ahora como mucho ofrece repeticiones desde un ángulo inverso, o a cámara superlenta, todo para mostrar algo que no tiene el menor interés.